El stand Gimar no se monta en cada feria: viaja ya hecho. tamatestudio lo resuelve como un contenedor transportable que se traslada cerrado y, una vez en el recinto, se despliega mediante pistones hidráulicos. Con poca mano de obra, el volumen se abre, se expone, se trabaja, se pliega y viaja a la siguiente feria. La arquitectura deja de ser un objeto fijo para volverse un mecanismo que se traslada.
El contenedor como mecanismo.
El punto de partida invierte la lógica habitual del stand. En lugar de construir y desmontar una estructura distinta en cada ciudad, el proyecto fabrica una sola pieza que contiene su propia transformación. Cerrado, es un contenedor; abierto, es un espacio de feria completo.
Los pistones hidráulicos son el corazón del sistema: levantan, despliegan y recogen las partes sin un gran equipo de montaje. El tiempo y el coste de instalación, que en un stand convencional se pagan en cada edición, aquí se resuelven de una vez en el diseño de la máquina.
La axonometría del proyecto lo explica mejor que cualquier fotografía: el mismo cuerpo aparece plegado, como una caja compacta lista para el camión, y desplegado, ocupando el espacio de exposición. Entre un estado y otro no hay obra, solo movimiento; el montaje, que normalmente exige paneles y horas de oficio, se reduce a accionar el mecanismo.
Una caja de luz sobre una base de trabajo.
Desplegado, el stand se lee en dos partes. Abajo, una base blanca y continua aloja lo que la marca necesita mostrar. Arriba, una gran caja de tejido tensado y retroiluminado flota sobre la base como un faro: su luz y sus imágenes de producto identifican a Gimar desde lejos, por encima del ruido visual del recinto.
La relación entre ambas piezas es la del cuerpo y su anuncio. La base es el lugar donde se actúa; la caja luminosa, el lugar donde se comunica. Ninguna funciona sin la otra.
Una plataforma elevada, de borde verde y suelo claro, recorta además el territorio del stand dentro de la feria. Ese zócalo separa el ámbito de la marca del pasillo y del vecino, y ofrece una base estable sobre la que apoyar tanto el cuerpo de trabajo como la caja de luz.
Tejido tensado, luz y marca.
El tejido tensado y retroiluminado resuelve tres problemas a la vez. Es ligero, lo que conviene a una pieza que debe viajar; es luminoso, lo que da presencia a la marca sin recurrir a volúmenes pesados; y es gráfico, porque sobre él se imprimen el logotipo, el lema y las imágenes de producto. La envolvente no encierra: comunica. La luz hace de cartel y de techo a la vez. Apagada, es un plano neutro; encendida, convierte el producto —alimentos, en este caso— en la imagen dominante del conjunto, ampliada a escala arquitectónica.
Cocina, formación y producto.
La base concentra el programa en tres usos encadenados. La cocina pone el producto en acción y se cocina en directo; la formación explica y enseña; y el producto se expone y se prueba. Las encimeras blancas, con pantallas integradas, ordenan ese recorrido para que el visitante pase de ver a entender y de entender a probar. Todo ocurre bajo la misma caja de luz, en un único ámbito sin compartimentar. Alrededor de las islas blancas, los taburetes invitan a detenerse: el visitante se sienta, prueba y conversa, y así el producto se experimenta en lugar de solo mirarse.
Esa secuencia no es casual: convierte el stand en un relato breve sobre la marca, donde cada paso prepara el siguiente y el visitante termina implicado, no solo informado.
Un ciclo de feria en feria.
El valor del stand Gimar no está solo en cómo se ve montado, sino en lo que hace entre ferias. Expone, trabaja, se pliega y se traslada: un ciclo repetible con un mínimo de mano de obra y de tiempo. Esa economía operativa es el verdadero proyecto. La arquitectura efímera, que suele agotarse en un único evento, se convierte aquí en una herramienta reutilizable que amortiza su diseño feria tras feria. Este interés por la pieza comercial precisa, donde montaje, exhibición y marca se deciden juntos, conecta con otros trabajos del estudio como el Kiosco Las Cigarreras o el Showroom Wonders en Elche.
El stand Gimar resume una idea poco frecuente: que un stand pueda ser, a la vez, edificio y equipaje. Un contenedor, unos pistones y una caja de luz bastan para que una marca aparezca, trabaje y desaparezca en cada feria sin rehacerse desde cero. Lo valioso no es la imagen del montaje, sino el mecanismo que la hace posible una y otra vez.
Ficha técnica del proyecto.
Proyecto: Stand Gimar
Tipología: Stand- Feria
Fecha de proyecto: 2015
Localización: Ferias internacionales
Superficie: 6 m²
Materiales: Pistón hidráulico
Empresa constructora: Sector Desarrollos S.L.
Autores: tamatestudio (pablo belda + tomás amat)
Diseño: Tomás Amat, Pablo Belda
Colaboradores: Angel Sánchez.