Vivienda unifamiliar Elda: dos volúmenes y un único criterio
Esta vivienda unifamiliar Elda parte de una operación geométrica precisa: dos volúmenes blancos perpendiculares que se atenan en el punto de cruce. El primero alberga el programa de día —salón, comedor y cocina— y se abre al sur con huecos de suelo a techo. El segundo, en cambio, contiene las habitaciones y se cierra al exterior con aperturas de dimensiones contenidas. La contraposición entre ambos no responde a una decisión formal: obedece, en concreto, a usos distintos, orientaciones distintas y relaciones distintas con la luz.
Vivienda unifamiliar Elda: dos volúmenes y un único criterio
El volumen de día queda delimitado por un anillo perimetral de hormigón visto que ancla la pieza al suelo y soporta el voladizo. Este vuelo se extiende hacia el sur para proteger los grandes huecos de la radiación directa de verano. Al mismo tiempo, muerde el volumen de habitaciones en el punto de contacto entre las dos piezas, generando así el espacio cubierto de acceso. Por tanto, el voladizo no es solo protección solar: es también el umbral que anuncia la entrada y articula la relación entre los dos cuerpos.
Programa diferenciado: día y noche con lógicas distintas
La separación entre zona de día y zona de noche no se resuelve con un pasillo. En cambio, se resuelve con el cruce físico entre las dos piezas. El recorrido interior describe ese tránsito de forma legible, sin ambigüedad y sin zonas residuales sin carácter asignado. Además, cada volumen mantiene su propia relación con el exterior: el de día, abierto y continuo; el de noche, contenido y reservado.
La vivienda administra, por ello, dos tipos de luz de forma deliberada. El volumen de día recibe luz directa del sur a través de huecos de suelo a techo; esa luz entra intensa y calienta el espacio en invierno. Sin embargo, queda regulada en verano por la proyección del voladizo, que corta la radiación alta pero permite la entrada del sol bajo del solsticio de invierno. Por otro lado, el volumen de habitaciones trabaja con orientaciones controladas y huecos de tamaño contenido. La penumbra relativa de estas estancias no es, por tanto, una carencia: es una condición que refuerza el carácter de resguardo.
Construcción: hormigón, blanco y un único punto de tensión
El acabado blanco de los dos volúmenes unifica la lectura exterior y reduce la vivienda a su geometría esencial. Frente a ese blanco, el anillo de hormigón visto introduce un cambio de registro en los puntos donde la pieza toca el suelo. Igualmente, el hormigón aparece donde el vuelo cobra más presencia. El contraste no es, en ningún caso, decorativo: marca el plano resistente que diferencia la estructura portante del cerramiento.
El punto de cruce entre los dos volúmenes concentra la mayor tensión lumínica y espacial. Es donde conviven la apertura del sur y la contención de las orientaciones de servicio. En consecuencia, ese encuentro produce un espacio de transición breve pero perceptivamente denso, que hace legible el cambio de programa sin señalización adicional. Este tipo de estrategia —donde la arquitectura doméstica se organiza por orientación y uso, no por superficie— está recogida, entre otros, en los criterios del Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante.
Una vivienda unifamiliar en Elda dentro de una trayectoria de proyecto
Esta vivienda unifamiliar en Elda se inscribe en una línea de trabajo del estudio que explora la geometría y la sección como herramientas de organización doméstica. Proyectos como la Villa Apiarum en Biar o la Vivienda Alicante Golf comparten el mismo criterio: resolver el programa con el menor número posible de decisiones y que cada una de ellas tenga, además, consecuencias espaciales verificables. Para más información sobre el enfoque residencial del estudio, consulta la sección de proyectos de arquitectura.
Resultado: una operación de mínimos con consecuencias máximas
La separación física de los dos programas en piezas perpendiculares produce, en definitiva, una vivienda con independencia funcional entre zonas sin necesidad de puertas intermedias ni corredores de distribución. Por lo tanto, el resultado es una vivienda unifamiliar en Elda que reduce el problema a su mínima expresión operativa: dos piezas, una orientación por pieza y un dispositivo de encuentro que resuelve, simultáneamente, acceso, protección solar y articulación entre partes. Finalmente, la economía de medios no persigue la austeridad como objetivo estético, sino como consecuencia natural de haber asignado a cada elemento una función precisa.
Ficha técnica
Proyecto: Vivienda unifamiliar Elda · Casa Víctor Amat
Localización: Elda, Alicante
Tipología: Vivienda unifamiliar aislada
Arquitecto: Tomás Amat
Estudio: Tomás Amat Estudio de Arquitectura
Características
- Proyecto: Vivienda Victor Amat
- Propiedad: Víctor Amat
- Fecha: 2004
- Diseño:
Tomás Amat
Pablo Belda - Equipo diseño:
Ángel Sánchez Rico
Jorge Grau López - Maqueta: Carmen García Jiménez