Villa Apiarum, vivienda unifamiliar en Biar.
La sección como horizonte.
Villa Apiarum en Biar afronta un conflicto que otros proyectos habrían tratado como limitación: una parcela de cerca de 1.000 m² atravesada por una pendiente de más de siete metros entre dos calles paralelas, y una calle de acceso orientada al norte. La respuesta del proyecto no consiste en mitigar esas condiciones, sino en convertirlas en argumento.
La operación rectora puede formularse en una sola frase: la casa prescinde de la orientación norte y se abre por completo al sur, donde la pendiente se despliega y donde aparece el castillo. La sección, que en otras parcelas es solo un dato técnico, aquí pasa a ser el dispositivo principal de proyecto: organiza el acceso, separa los programas, regula la luz y construye el horizonte.
La parcela heredada.
La condición de partida es topográfica antes que arquitectónica. Más de siete metros de desnivel entre la cota de la calle alta —al norte— y la cota inferior —al sur— convierten la parcela en una sección antes que en una planta. Cualquier decisión de implantación está obligada a resolver simultáneamente tres problemas: cómo se accede al solar, cómo se reparte el programa entre cotas y cómo se relaciona la vivienda con un entorno que tiene una orientación adversa y una vista privilegiada.
La calle de acceso, al norte, es la que peor luz natural ofrece. Sin embargo, es por donde se entra. El sur, en cambio, ofrece sol todo el día y, sobre todo, la presencia constante de la silueta del castillo medieval que vigila la villa desde su cerro. La pregunta que vertebra el proyecto es cuál de las dos condiciones manda. La decisión del proyecto es nítida: manda el horizonte.
Mirar al castillo.
La fachada principal de Villa Apiarum no mira hacia la calle por donde se accede. Mira al sur, hacia el castillo de Biar ↗, que domina el valle desde su cerro a setecientos cincuenta metros de altitud. Esa decisión, en apariencia simple, es la que ordena toda la sección. Acceder a la vivienda implica atravesarla. La casa no se ofrece en su mejor cara desde la llegada: la reserva. El paisaje no es lo primero que se ve, pero es lo que organiza todo lo demás.
La inversión de orientación convierte el recorrido de aproximación en una secuencia. Se entra por la cota alta, se desciende, se cruza el cuerpo de la vivienda, y al final aparece la vista que ha estado esperando. El castillo no se concede como dato evidente: se gana. La casa lo enmarca progresivamente, primero por las visuales bajas del salón, después desde la terraza cubierta, y finalmente desde el dormitorio principal en la planta superior, donde la vista es completa.
La planta baja:
En la cota inferior, abierta al sur, se desarrolla el programa de día. Salón, comedor y cocina ocupan una pieza única, sin compartimentación interior, que vuelca en su totalidad sobre la fachada principal mediante grandes paños de vidrio de suelo a techo. La continuidad visual con el exterior es absoluta: la vista no se enmarca, se incorpora al espacio como una pared más. El comedor mira al castillo del mismo modo en que el salón mira a la piscina, sin jerarquía entre ámbitos interiores y exteriores.
Junto a esta pieza principal, dos espacios servidores —estudio y lavadero— se resuelven en la zona menos favorable de la planta. Para no condenarlos a la penumbra, el proyecto introduce un dispositivo característico: un patio inglés excavado en la parcela que les proporciona luz natural y ventilación cruzada. Junto al estudio, además, se inserta un pequeño hammam que aprovecha el aislamiento del patio para construir un ámbito íntimo y sensorial dentro de la planta de día.
La operación es de manual: cada estancia recibe la luz que su uso requiere, ni más ni menos. El salón quiere mucha; los servidores, la justa; el hammam, la mínima. La planta baja no se reparte por superficies: se reparte por necesidades de luz. Esa misma economía rige otras viviendas del estudio donde la planta y la sección se trabajan como herramientas de organización doméstica, como la Casa ZuV en Elche.
La planta primera: una pieza inserta en la otra.
Sobre la planta de día se asienta la planta de noche, resuelta como dos volúmenes de identidad material distinta, uno inserto en el otro. La pieza mayor, revestida de panel oscuro, contiene dos habitaciones secundarias y un cuarto de baño. La pieza menor, de geometría más compacta y revestida con microcemento gris claro, alberga el dormitorio principal con su vestidor y baño integrado. No se yuxtaponen: la principal queda atrapada dentro del volumen mayor, en una operación que articula y diferencia los dos cuerpos sin separarlos.
La habitación principal se entiende, por esta operación, como una caja dentro de otra caja. Goza de mayor recogimiento, de su propio acceso, de un baño integrado y, sobre todo, de la mejor terraza de la casa, en vuelo sobre el sur, con vistas directas al castillo. Las habitaciones secundarias, por su parte, se quedan en el volumen mayor, con orientaciones distintas y huecos más contenidos. Cada habitación recibe la luz, la vista y el grado de privacidad que le corresponde, y eso se construye, otra vez, mediante la inserción de una pieza en otra que no son intercambiables.
La piel diferencia, no separa.
Los dos volúmenes superiores no se diferencian solo por geometría: se diferencian por la materia que los envuelve. El volumen grande va revestido en Neolith ↗ negro, una piedra sinterizada de gran formato que devuelve una superficie densa, mate y absolutamente uniforme. Sobre la fachada sur, esa masa oscura genera el contrapunto necesario para que el vidrio del nivel inferior y los grandes huecos del piso superior se lean con todo su peso lumínico. El negro no resta presencia a la casa: la afirma.
El volumen pequeño, en cambio, se reviste con tecnocemento ↗ gris claro, un revestimiento continuo con base de cemento y resina aplicado in situ que produce una superficie mate, sin juntas, con leves variaciones cromáticas en cada paño. La diferencia no es decorativa. Cada material define un cuerpo, un peso y una función dentro del programa de la vivienda Apiarum. El gris es la principal; el negro es el fondo común. Esta distinción aparece también en otras viviendas del estudio como la Vivienda CyR, donde el contraste entre planos y volúmenes se confía a la materia antes que a la composición.
La orientación:
Hacia las orientaciones laterales, el volumen oscuro se cierra con huecos pequeños, cuadrados y profundos. La pared no se interrumpe: se perfora puntualmente, como si las ventanas fueran pequeñas excepciones controladas en una superficie que no quiere fragmentarse. Esa diferencia entre las grandes aberturas del sur y los recortes laterales construye la jerarquía de orientaciones desde el plano de fachada.
La escalera interior.
El nudo entre las dos plantas se resuelve con una escalera escultórica de chapa plegada negra y peldaños de roble natural. Una pantalla vertical de cables de acero tensados entre el suelo y el techo sustituye a cualquier barandilla convencional. El conjunto produce un plano vibrante que filtra la luz pero no interrumpe la mirada, y que convierte el ascenso en una experiencia separada del resto del salón.
La escalera ocupa el lugar más visible del espacio de día, contra el muro de microcemento gris pulido que recorre toda la doble altura. Es, simultáneamente, elemento de comunicación, escultura interior y filtro lumínico. Una sola pieza resuelve tres funciones que en otra casa habrían requerido tres elementos distintos.
El vuelo sobre la piscina.
La parte sur de la planta primera vuela sobre la terraza cubierta de la planta baja , sin pilares intermedios. Ese vuelo es el dispositivo que permite que la planta de día se abra completamente al jardín sin renunciar a la sombra. La cocina y el salón disponen, así, de una terraza cubierta de profundidad generosa.
El borde inferior del vuelo recoge una línea continua de iluminación LED empotrada. Al anochecer, una línea horizontal flotante sobre el horizonte del valle. La luz no señala el límite de la casa: lo subraya. La arquitectura no se ilumina por arriba ni por debajo; se subraya con una sola línea que ordena la lectura nocturna del conjunto.
La piscina, alargada y desbordante, se sitúa en el borde sur del jardín y prolonga en planta la huella del dormitorio principal. Su lámina de agua, en horario diurno, devuelve por reflexión la silueta del castillo y, al anochecer, devuelve la propia casa iluminada. El agua actúa como una segunda fachada horizontal que duplica el horizonte y lo amplía hacia el sur.
Resultado.
Villa Apiarum convierte una parcela difícil en una vivienda donde cada decisión espacial responde a una condición real del lugar. La pendiente, lejos de ser un obstáculo, se hace operativa: produce el patio inglés que ilumina el programa servidor, la cota baja que abre el día al jardín, y el vuelo que permite mirar el horizonte sin perder la sombra. La orientación adversa se invierte: la casa prescinde del norte y construye su mejor fachada en el sur.
La lógica del proyecto descansa en cuatro decisiones articuladas entre sí: renunciar a la orientación norte para ganar el sur y el horizonte; excavar un patio para resolver la luz del programa servidor sin sacrificar superficie útil; insertar una pieza dentro de otra, cada una con su propia materia, para diferenciar las habitaciones según uso, vista y privacidad; y volar la planta superior para construir una sombra continua que cualifica todo el espacio inferior.
Ninguna de esas operaciones es arbitraria. Todas se derivan, una a una, de la lectura inicial del lugar. La aportación disciplinar del proyecto, modesta pero consistente, está en demostrar que una casa puede construirse en su totalidad desde la sección, y que el horizonte entendido no como vista decorativa, sino como argumento de proyecto. La vista del castillo, en Villa Apiarum, no es un añadido del paisaje: es el primer plano del proyecto.
Ficha técnica del proyecto.
Proyecto: Villa Apiarum, vivienda unifamiliar aislada
Localización: Biar, Alicante
Fecha de proyecto :2017
Tipología: Vivienda unifamiliar aislada
Superficie de parcela: 1.000 m²
Superficie construida: 330,95 m² construidos
Empresa constructora: Sector Desarrollos S.L.
Autores — tamatestudio (pablo belda + tomas amat)
Diseño:
Tomás Amat
Pablo Belda
Colaboradores:
Ángel Sánchez Rico
Fotografía:
David Frutos (BISimages)