Arquitectura, Interiorismo
Tienda Botticelli en Madrid Xanadú | Interiorismo comercial

Interiorismo para tienda de Botticelli en Madrid Xanadu

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Tienda Botticelli en Madrid Xanadu

Tienda Botticelli Madrid Xanadú

La tienda Botticelli Madrid Xanadú surge de una reflexión sobre la exposición de colecciones de moda dentro del espacio comercial. La propuesta no se limita a ordenar el producto. Por el contrario, busca transformar la percepción del usuario y modificar su recorrido. Así, el local se concibe como un sistema espacial activo, donde calzado, luz, color y movimiento construyen una experiencia de marca intensa y diferenciada.

En este planteamiento, el espacio comercial deja de ser un simple contenedor. Más bien, se convierte en una estructura escenográfica capaz de alterar las pautas de conducta del consumidor. De este modo, el producto adquiere una condición casi artística. Además, la exposición no permanece fija. Con el paso del tiempo, evoluciona y genera distintas escenas dentro de un mismo espacio. En consecuencia, esta idea define el carácter singular de la tienda Botticelli Madrid Xanadú, proyectada por Tomás Amat Estudio de Arquitectura.

Concepto espacial para una tienda de calzado

El proyecto organiza la experiencia comercial a partir de mecanismos que alteran la percepción del producto. En lugar de mostrar la colección de forma estática, reconstruye los recorridos habituales de rastreo e introduce una secuencia continua de descubrimientos. Por tanto, el usuario avanza por un entorno versátil, cambiante y visualmente intenso. Así, cada decisión espacial refuerza la identidad de la tienda Botticelli Madrid Xanadú.

Además, la intervención propone un espacio en el que exposición, circulación y percepción quedan unidas. De esta manera, el local adquiere una dimensión inmersiva. En consecuencia, la compra se vincula a una experiencia arquitectónica más compleja, más sensorial y más memorable.

Un universo negro de luz y color

Negro es el color de fondo de la propuesta. A la vez, negro es el escenario neutro sobre el que se activan los mecanismos de exposición. En la tienda Botticelli Madrid Xanadú, esta base oscura intensifica la presencia del color y multiplica el efecto de la luz. Así, el espacio se concibe como un universo negro de colores inventados, movimientos invisibles y situaciones cambiantes.

Por una parte, esta elección construye una atmósfera envolvente y precisa. Por otra, el fondo negro absorbe lo accesorio y concentra la atención en el producto. Frente a ello, la luz actúa como un recurso activo. De este modo, modela volúmenes, marca recorridos y aporta profundidad al espacio comercial.

Polimorfismo y exposición variable

Uno de los conceptos centrales del proyecto es la adecuación en polimorfismo. Gracias a ello, la tienda Botticelli Madrid Xanadú puede adoptar distintas configuraciones comerciales según las necesidades expositivas. Las piezas no se entienden como elementos fijos. Al contrario, funcionan como dispositivos móviles capaces de generar diferentes escenarios dentro de la tienda.

Para ello, se diseñan estanterías de metacrilato blanco que discurren por guías y se empotran en un mueble corrido. Además, su desplazamiento deja visible la huella de penetración. Gracias a este sistema, la tienda Botticelli Madrid Xanadú puede entenderse como un espacio continuo o, si conviene, fragmentarse en varias salas de exposición. Entre ambos extremos surgen múltiples situaciones intermedias. Por tanto, esa flexibilidad aporta dinamismo comercial y riqueza perceptiva.

Dualidad entre dos mundos expositivos

La exposición se organiza mediante una dualidad clara. Así, dos mundos conviven dentro del local. En la parte izquierda aparecen elementos que avanzan y acotan recorridos a través de su volumen iluminado. En cambio, en la parte derecha, unas guías negras sobre fondo negro de pladur albergan el movimiento de cajas negras. En su interior, el zapato se presenta como un objeto de luz y color.

Estas cajas incorporan metacrilatos de colores retroiluminados que confieren al producto una presencia más intensa y expresiva. Asimismo, el desplazamiento se produce en horizontal y termina extendiéndose hacia el exterior. De este modo, el escaparate deja de entenderse como una pieza aislada. Más bien, se convierte en la prolongación natural del interior de la tienda Botticelli Madrid Xanadú.

Escaparate como continuidad del interior

El frente comercial mantiene la misma lógica espacial que el interior. Por eso, no existe ruptura entre ambos ámbitos. Al contrario, el escaparate prolonga la exposición y refuerza la lectura del local como un único sistema de comunicación visual. En consecuencia, esta continuidad mejora la presencia urbana del proyecto y aumenta su capacidad de atracción.

Acceso, mostrador y almacenaje integrado

La entrada se resuelve mediante una puerta roja en movimiento de dos metros de ancho. De este modo, el acceso anuncia desde el primer momento la intensidad visual del proyecto. En el interior aparece un mostrador rojo de luz y un muro de cajas negras Botticelli que separan físicamente el almacén del resto de la tienda.

Sin embargo, estos elementos no solo organizan el funcionamiento interno. Además, incorporan almacenaje adicional. Cuando las cajas se extraen de sus celdas, aparecen huecos de luz roja que activan el conjunto. Así, servicio, exposición y almacenamiento comparten una misma estrategia espacial dentro de la tienda Botticelli Madrid Xanadú.

La luz como sistema narrativo

La luz ha sido estudiada de forma específica en cada punto del proyecto. En concreto, se integran luces de barrido de colección, luz de comunicación corporativa, luz de exposición, luces de apoyo y luces escenográficas. Asimismo, aparecen luces narrativas y luces descubiertas. En consecuencia, todo el local funciona como un teatro de exposición comercial.

Percepción, recorrido e identidad comercial

Por ello, la luz no se limita a iluminar. También ordena la percepción, dirige la mirada y construye una identidad reconocible. Gracias a ello, el producto gana intensidad, el recorrido se dramatiza y el espacio adquiere una condición inmersiva. En definitiva, la tienda Botticelli Madrid Xanadú se define como una arquitectura comercial de color, movimiento y percepción.

Interiorismo comercial y experiencia de marca

Este proyecto de interiorismo comercial convierte la tienda en una experiencia de marca coherente y diferenciada. Para ello, cada elemento participa en una misma narrativa. El fondo negro, la luz de color, los mecanismos móviles y la continuidad con el escaparate construyen un lenguaje unitario. Así, el local no solo muestra calzado. Además, comunica una forma precisa de entender la exposición y el espacio comercial.

Finalmente, la propuesta refuerza la relación entre arquitectura y venta. Al mismo tiempo, sitúa el producto dentro de una escena precisa, flexible y memorable. En consecuencia, esa combinación de estrategia comercial y experimentación espacial define el carácter singular de la tienda Botticelli Madrid Xanadú, desarrollada por Tomás Amat Estudio de Arquitectura.

Características

 

  • Proyecto: Botticelli Madrid Xanadu
  • Propiedad: Botticelli Confort
  • Fecha: 2003
  • Diseño:
    Tomás Amat
    Pablo Belda
  • Equipo diseño:
    Ángel Sánchez Rico
    Jorge Grau López
    Nuria Ramos Arques
    Carmen García Jiménez
  • Fotografía: Jesus Alonso
  • Iluminación: Díaz y Osorio (O+D Iluminación)