Oficinas Grupo Zahonero en Elda · sede corporativa en hormigón prefabricado.
Las oficinas Grupo Zahonero en Elda son la sede corporativa de un grupo de componentes para el calzado, proyectada en 1997 por tamatestudio junto al acceso industrial de la ciudad. El edificio resuelve un programa heterogéneo —dirección, oficinas generales, laboratorios de investigación y espacios comunes— mediante piezas de hormigón tratado agregadas en un único organismo corporativo.
La pieza como unidad de programa.
El solar es una cuña tensada por la carretera de acceso. En lugar de negar esa geometría, el proyecto la adopta como directriz: los volúmenes se encadenan a lo largo de la diagonal y cada uno aloja un uso específico. La planta no ordena un edificio; ordena una agregación de piezas.
Por eso el conjunto nunca se lee como masa única. Los alzados muestran prismas de dos y tres alturas con coronaciones desfasadas, próximos pero autónomos, en una tensión medida entre volúmenes. Cada pieza conserva su perímetro y su altura propia; el conjunto, sin embargo, se percibe como una sola decisión. Esta estrategia de identidad construida por piezas reaparece en otras sedes del estudio, como las oficinas Copico en Elda.
Fisuras de luz a la cota del trabajo.
La piel de hormigón tratado no se perfora con ventanas convencionales. Se rasga con fisuras longitudinales que distinguen entre luz de trabajo y luz de apoyo. Las primeras se sitúan en cotas precisas: acompañan la posición del cuerpo sentado y vinculan la fachada con la ergonomía del uso diario.
Además, la proporción estrecha de las fisuras preserva la inercia térmica del muro y protege los espacios de trabajo del soleamiento directo. La fachada de las oficinas Grupo Zahonero en Elda funciona así como límite espeso: cierra, filtra y gradúa, sin ceder a la retórica del hueco.
Juntas de vidrio y luz descendente.
Entre los cuerpos de hormigón, el proyecto introduce juntas de vidrio que cosen las piezas sin fundirlas. Estos vacíos intermedios producen relaciones visuales entre áreas y registran, desde el interior, la condición fragmentaria del conjunto.
Sobre ellos, grandes lucernarios coronan las cubiertas. La luz desciende a través de suelos de vidrio que atraviesan varias plantas y alcanza los laboratorios de ensayo y las zonas comunes. La sección se convierte en el verdadero conductor del proyecto: no reparte alturas, distribuye luz.
Un interior exento de la piel.
Dentro, el programa se separa físicamente de la envolvente. Despachos y salas se resuelven como cabinas exentas de madera oscura y vidrio al ácido, piezas de mobiliario a escala de edificio que dejan intersticios de recorrido y de luz entre estructura y uso.
Los laboratorios incorporan instalaciones especiales y un alto grado técnico, mientras pavimentos, falsos techos y carpinterías cualifican cada zona de trabajo. Esa misma lógica de independencia entre piel exterior y programa interior gobierna la nave industrial en Elda, del mismo estudio.
Arquitectura para la industria del calzado.
El proyecto no es un episodio aislado. Durante los años noventa, tamatestudio construyó buena parte de la imagen corporativa del calzado en el valle del Vinalopó, un territorio donde la fábrica y la oficina conviven en la misma manzana. Las oficinas Grupo Zahonero en Elda concentran esa línea de trabajo: arquitectura como capital de marca para empresas que compiten en mercados internacionales.
Otras obras del estudio prolongan la misma investigación. El outlet Hispanitas en Petrer ensaya la piel continua como envolvente comercial, mientras las oficinas Pura López trasladan la exigencia de representación a la escala del showroom. En todos los casos, el edificio trabaja para la identidad de la empresa antes que para su propio protagonismo.
Vigencia de un signo industrial.
La rotundidad de los prismas convierte al edificio en un signo distintivo dentro del paisaje productivo de Elda. El hormigón tratado no actúa como acabado neutro: comunica escala, permanencia y capacidad industrial, la imagen exacta que la empresa quería fijar a finales de los noventa. Los paneles del proyecto —plantas, alzados y secciones— confirman esa voluntad: los volúmenes y los vacíos de vidrio se dibujan como sistema constructivo, no como composición gratuita.
El reportaje original de la obra lleva la firma del fotógrafo Ramón Chomón, cuya mirada fijó la relación entre los prismas de hormigón y la luz del Vinalopó. Casi tres décadas después, las oficinas Grupo Zahonero en Elda mantienen su función original como sede del grupo, junto a la carretera de acceso industrial de la ciudad. Pocas arquitecturas corporativas de su generación conservan intactos programa, propiedad y uso.
Ficha técnica del proyecto.
Proyecto: Oficinas Grupo Zahonero
Tipología: Sede corporativa · oficinas · laboratorios
Fecha de proyecto: Agosto de 1997
Localización: Elda, Alicante
Superficie: 800 m²
Materiales: Hormigón tratado, vidrio, panel compuesto, suelos de vidrio, lucernarios cenitales
Promotor: Zahonero S.L.
Autores: tamatestudio
Diseño: Tomás Amat Guarinos · Oliviero Godi
Colaboradores: Joaquín Gallego · Mario Zahonero · Fernando Amat · Joaquín López
Fotografía: Ramón Chomón