Centro deportivo Leganés
El centro deportivo Leganés se concibe como una arquitectura de recorrido. La propuesta, desarrollada por tamatestudio, no organiza el edificio como una suma de dependencias autónomas, sino como un paseo continuo donde deporte, gestión e innovación quedan integrados dentro de una misma experiencia espacial. Desde esta lógica, el proyecto construye un cuerpo fluido, anatómico y preciso, que traduce en forma construida una idea contemporánea del deporte basada en el movimiento, la adaptación y el rendimiento.
Recorrido y fluidez espacial
Esa lógica de recorrido se materializa en una secuencia donde cada ámbito se encadena con el siguiente, sin interrupciones rígidas. El movimiento deja así de ser un hecho secundario y pasa a convertirse en el principio organizador de la propuesta.
Esa fluidez espacial refuerza además la percepción dinámica del conjunto. Las distintas áreas no se yuxtaponen de forma mecánica, sino que se articulan con flexibilidad, permitiendo una relación más natural entre uso, circulación y permanencia. La arquitectura acompaña al usuario y convierte el tránsito en parte esencial de la experiencia.
La horma como matriz del proyecto
Uno de los conceptos centrales de la propuesta es la horma, entendida como matriz operativa. No se trata solo de una metáfora formal, sino de un molde firme, resistente y singular, que se adapta sin perder consistencia. Desde esa idea, el edificio adopta una lógica en la que estructura, ergonomía y capacidad de ajuste aparecen unidas.
La arquitectura no se presenta como un objeto rígido ni como una figura arbitraria. Se comporta más bien como un cuerpo que responde al programa, absorbe sus exigencias y las traduce en una geometría precisa. La horma no solo da forma al edificio. También define su modo de funcionar y de organizar el espacio.
Piel, estructura y contenedor urbano
La propuesta plantea una segunda piel que abraza, modela y actualiza el volumen resistente. Piel y estructura dejan de leerse como elementos independientes y pasan a formar parte de un único sistema. Esta operación refuerza el carácter unitario del edificio y le otorga una identidad reconocible dentro de la ciudad.
Gracias a esta estrategia, el contenedor urbano adquiere una presencia tecnológica y contemporánea. Al mismo tiempo, la envolvente introduce una lectura más ligera y variable del volumen. El proyecto responde así a la complejidad geométrica de la parcela mediante una forma plástica, precisa y controlada, siguiendo una lógica afín a la piel ininterrumpida del Outlet Hispanitas Petrer, donde la envolvente también opera como matriz espacial.
Transparencia e imagen nocturna
La piel exterior de plexiglás ↗ alterna piezas opacas con otras translúcidas y transparentes. Esta gradación construye una fachada activa, que modifica su percepción según la luz, el punto de vista y la intensidad de uso del edificio. La envolvente no funciona solo como cierre. Actúa también como filtro visual y como mediación entre interior y ciudad.
Durante el día, el edificio oscila entre densidad y ligereza. Durante la noche, en cambio, la piel adquiere una condición luminosa que intensifica su presencia urbana. El centro deportivo Leganés pasa entonces a leerse como un referente visible, asociado a una imagen tecnológica, dinámica y actual.
Interiores y continuidad espacial
En el interior, la lógica de la piel se prolonga en una organización por islas espaciales que albergan los distintos usos del programa. Estas piezas no fragmentan el edificio, sino que se insertan dentro de un campo unitario donde la circulación mantiene la cohesión del conjunto.
Los pavimentos se conciben como superficies sin fisuras que, en determinados puntos, ascienden y se convierten en revestimiento vertical. De este modo, soporte, recorrido y cerramiento interior responden a una misma voluntad de continuidad. La arquitectura interior no busca acumular episodios independientes, sino construir una experiencia unitaria, coherente con la idea general del proyecto.
En definitiva, el centro deportivo Leganés propone una síntesis entre movimiento, estructura, tecnología e imagen pública. Más que resolver un programa funcional, construye una experiencia espacial coherente con la práctica deportiva contemporánea y con la voluntad de convertir el edificio en un organismo adaptable, reconocible y activo dentro de la ciudad. Este proyecto se inscribe en una línea de concursos de equipamiento público del estudio, junto al concurso para la sede de rehabilitación psicosocial en Alicante, donde programa y envolvente se resuelven también como un sistema articulado.
Ficha técnica del proyecto
Tipo: Concurso de ideas · Centro de recursos para el deporte.
Año: 2009
Localización: Leganés, Madrid.
Superficie: 2.555 m² construidos (1.870 m² sobre rasante + 685 m² bajo rasante).
Materiales: Plexiglás, estructura metálica, pavimentos continuos y envolvente de doble piel.
Arquitectos: tamatestudio (pablo belda +tomas amat)
Diseño:
Tomás Amat Guarinos
Pablo Belda Hernández
Equipo de diseño:
Ángel Sánchez Rico
Pedro A. Muñoz
Alejandro Soriano